Midori tiene un gran problema: debe dinero, y su casera la está apurando por impagos del alquiler. Su mejor amiga se niega a prestarle dinero (ya aprendió sus trucos). ¿Un poco de bullying podría ayudar? ¿O un pequeño robo? Nada de eso es solución a largo plazo. Quizás conseguir un trabajo arreglaría las cosas... Pero trabajar significa menos tiempo para sus divertidas aventuras en la ciudad...