En lo más profundo del Bosque Negro, plagado de hongos venenosos, vive sola una bruja llamada Luna. Su piel es letal al contacto y su aliento puede matar si alguien se acerca demasiado, por lo que se ve obligada a mantenerse aislada de la civilización cercana. Aun así, Luna visita una ciudad cercana para entregar medicinas y comprar nuevos libros que leer.
Pese a no haber causado nunca daño a ninguno de los habitantes, muchos le temen por ser una bruja negra en un reino gobernado por brujas blancas. Incapaz de acercarse, Luna observa desde la distancia cómo las personas reciben sus medicinas y conversan libremente entre ellas. Fascinada por esas vidas, se siente irremediablemente atraída hacia ellas, incluso si eso significa ponerse en peligro.